Eduardo Calvo Sans


El sábado 23 de abril de 2005 en el Parque Hudson, durante una movida organizada por SOS TIERRA , iniciamos la construcción de un MONUMENTO A LA GENTE, a quienes deberán ENFRENTAR AL CAMBIO CLIMÁTICO y construir una NUEVA CIVILIZACIÓN.

Si te interesa participar llevá diarios viejos, cantidades simbólicas o industriales (según puedas).

 

 

MONUMENTO A LA GENTE: PIRÁMIDE DE PAPEL

Aunque suene a delirio, queremos construir una PIRÁMIDE DE PAPEL (MONUMENTO A LA GENTE), hasta donde seamos capaces de hacerla crecer, desde un poquito hasta mucho, porque está en peligro una de las claves de nuestra supervivencia: el delicado EQUILIBRIO TÉRMICO del planeta. Parece un delirio, pero no es así.

El EXCESO DE CARBONO EN CIRCULACIÓN por la biósfera terrestre constituye el núcleo de nuestro problema. Produce un progresivo recalentamiento de la atmósfera con consecuencias infinitamente variadas. El arte no puede solucionarlo, pero los artistas no debemos mantenernos indiferentes.

Con el MONUMENTO A LA GENTE queremos participar mostrando, recordando, la necesidad de RETIRAR CARBONO del ecosistema terrestre y anunciar que se viene el FIN DE LA CULTURA DEL PETRÓLEO.

VISIÓN NO NECESARIAMENTE NEGATIVA

La actividad humana está modificando ciertos parámetros físicos del planeta. Ya somos 6.500 millones; ninguna actividad humana a escala importante es neutra; todo perturba y las consecuencias son en su gran mayoría problemáticas.

Pero la visión no debe ser necesariamente negativa. Al mismo tiempo, aunque es el origen de nuestros problemas, este desarrollo portentoso alcanzado nos lleva a tener poder para controlar la naturaleza, siempre que –claro está- actuemos con responsabilidad y sin prejuicios.

ENEMIGOS A LA VISTA Y NOSOTROS COMO SI NADA

El dióxido de carbono (CO2 ) y el metano (CH4) son hoy nuestros dos principales "enemigos" y el EFECTO INVERNADERO su manera de actuar. Pero hay otro encubierto: la INERCIA nos lleva a seguir actuando como si no estuviera por pasar nada.

Debe preocuparnos el incremento importante y rápido de la temperatura media del planeta. Es fundamentalmente consecuencia del aumento de la concentración atmosférica de CO2 , remanente de la quema de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón). El CH4 , producto de la descomposición de la materia orgánica, y algunos otros gases también aportan al EFECTO INVERNADERO.

Tanto el CO2 como el CH4 forman parte del ciclo natural de la vida. El problema es que, al sacar de las profundidades de la Tierra inmensas cantidades de combustibles fósiles y quemarlos, estamos incrementando estrepitosamente el volumen de CARBONO EN CIRCULACIÓN, y eso termina aumentando la concentración de CO2 y CH4, disparando hacia arriba la temperatura promedio.

El problema de cómo extraer el carbono atmosférico es hoy tecnológico; la humanidad no sabe cómo hacerlo (aunque los árboles sí lo saben) y sobre todo, no tenemos la energía suficiente para reducir el carbono oxidado (CO2) y separarlo del oxígeno, algo que los árboles realizan mediante la energía solar (fotosíntesis).

¿POR QUÉ PAPEL?

Enterrar papel tiene un interés extra. Es como dejar un legado a la posteridad, preparar pistas para arqueólogos terrestres o extraterrestres que dentro de cientos o miles de años encuentren restos de nuestros periódicos y traten de averiguar qué diablos nos pasó. Hoy hacemos especulaciones similares alrededor de los jeroglíficos mayas; en apariencia, su sociedad también habría colapsado a partir de una crisis ambiental.

El papel, en última instancia madera, está constituido esencialmente por celulosa, un polisacárido macromolecular, cuya fórmula es (C6H10O5)n, que está repleto de carbono (C).

En su madera, los vegetales superiores almacenan durante su crecimiento importantes cantidades de carbono, extraído por fotosíntesis del CO2 atmosférico. El papel puede almacenar carbono en forma estable y duradera, si se evita su degradación.

Los bosques en crecimiento son un medio eficiente para enfrentar el aumento incontrolado de la concentración de CO2 . Pero, cumplen esta función cuando crecen y cuanto más rápido lo hagan mejor.

Cuando el árbol es adulto y su crecimiento se ha reducido o desaparecido, este proceso se reduce substancialmente. Debemos tener árboles jóvenes, saludables y en crecimiento para que realmente tengan un efecto protector de la atmósfera. Los bosques con decaimiento (pudrición) de la madera generan importantes cantidades de METANO (CH4 ), arruinando el negocio de la lucha contra el recalentamiento.

Si utilizamos la madera para fabricar papel de manera apropiada, reponiendo los árboles talados en forma sistemática (creando las condiciones económicas para que sea rentable), podremos aportar a la solución de nuestro problema SECUESTRANDO CARBONO en su celulosa, conservándolo fuera de la atmósfera evitando que se pudra y vuelva al ciclo biológico.

La actividad económica que genera la industria del papel hace rentable la creación y el mantenimiento de bosques jóvenes de crecimiento rápido, algo poco probable de no existir esa actividad. Pero, el reciclado del papel minimiza este ciclo beneficioso. Por eso proponemos dar el ejemplo inmovilizando grandes cantidades en nuestra pirámide MONUMENTO A LA GENTE.

Esto choca con nuestra idea intuitiva y con las buenas intenciones de sanos ecologistas que toman la bandera del reciclado del papel como válida. No tienen en cuenta que, en las actuales y dramáticas condiciones, no nos alcanza con conservar los bosques tal como están; necesitamos muchos más y en acelerado crecimiento, para que –utilizando la fotosíntesis- disminuyan el CO2 que nos inunda.

PROTEGER EL FUTURO

La celulosa es estable pero no es indestructible. En particular, es atacada con facilidad por numerosos insectos, hongos y microorganismos que la degradan, generando como subproductos de su actividad digestiva más CH4 y CO2

Para que el secuestro del carbono tenga una duración razonable, debemos aislar lo más posible el papel para construir nuestro MONUMENTO A LA GENTE. La idea es enterrarlo envuelto en materiales plásticos, los menos biodegradables en lo posible.

Experiencias realizadas por arqueólogos investigando antiguos basurales, demuestran que eliminando el contacto del papel con el aire se lo puede conservar durante décadas. Si lo logramos, evitaremos las emanaciones de METANO características de los depósitos de basura mal protegida

SÓLO UN EJEMPLO, SÓLO ARTE

No podemos aspirar a revertir el ciclo y que el papel acumulado en el MONUMENTO A LA GENTE vuelva a convertirse en combustible fósiles. El proceso a escala geológica que ha sepultado ingentes cantidades de carbono fósil en forma de hidrocarburos, gas y carbón ha llevado millones de años. Sólo podemos aspirar a ganar tiempo, hasta que el desarrollo de nuevas y poderosas formas de energía –y una nueva cultura- le den a la humanidad oportunidad de reacondicionar el ambiente ahora drásticamente perturbado.

Al actual proceso de CAMBIO CLIMÁTICO disparado por la quema de combustibles fósiles NO LO PARA nadie. Sus consecuencias son inevitables, apenas podremos amortiguar sus efectos y, sobre todo, prepararnos para enfrentar sus consecuencias.

Juntar papel y enterrarlo adecuadamente SIRVE, PERO POCO. La cuenta es fácil: UN KILOGRAMO DE PAPEL TIENE TANTO CARBONO COMO MEDIO LITRO DE NAFTA.

Si miramos a nuestro alrededor, es fácil darse cuenta que NO HAY PAPEL QUE ALCANCE. Pero, juntar papel y secuestrar su carbono puede prepararnos para el futuro.

No hay tiempo que perder “si queremos que nuestros hijos y nietos tengan un mundo razonable”, suele decirse. Pero, A MUCHOS DE NOSOTROS NOS TOCARÁ PRESENCIAR LOS CAMBIOS ANUNCIADOS